Hermès y la dulzura de una tarde de verano

Tras desfilar en el patio del hôtel de l’Artillerie el enero pasado, Hermès regresa al pario des Cordeliers, ocupado por la Escuela de Medicina Pierre y Marie Curie, para presentar su colección masculina para la primavera/verano 2019. Sobre montones de hortensias, la ropa se seca colgada de un hilo de una ventana a la otra: camisas, calzoncillos, jerséis, calcetines... Un marco familiar para un vestuario que es, ante todo, llevable. Sofisticado, pero informal.

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Los colores de Hermès para el próximo verano - © PixelFormula

"Quería crear prendas reales, para la vida real, para hombres reales. Prendas para sentirte bien,pero también para despertar la envidia y el deseo. Ropa casual chic, sofisticada y sensual", explica la directora artística Véronique Nichanian, que presenta temporada tras temporada un vestuario lleno de elegancia atemporal y moderna.

Sin calcetines, con zapatos encerados de cordones o sandalias de piel, los modelos alternaban atuendos estivales de aire fresco, en los que la comodidad y la ligereza se alía sutilmente con el lujo. Pantalones rectos enjaretados o tipo jogging con cremalleras en los tobillos, alguna bermuda con prendas de punto, camisetas flojas que se abren sobre el hombro, cazadoras elegantes, cortavientos e impermeables ligeros.

Bajo esta apariencia simple, se esconde la esencia del lujo de Hermès con materiales preciosos sorprendentes. Además de cazadoras con cremallera y capucha de piel técnica de becerro, que recordaba a la seda, o piel de becerro similar al nailon y con tacto de chifón.

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Hermès - primavera/verano 2019 Menswear - © PixelFormula

También encontramos piel de cordero en trajes ultra suaves, y pequeñas chaquetas de gamuza en cuatro tonos de gris. El Toilbright, ese tejido impermeable ligero como una pluma creado por la casa, se utilizó en camisas con capucha y mangas cortas brillantes.

Las colores van de los tonos desteñidos (como cemento, rosa envejecido, burdeos  o azul grisáceo) a colores más cálidos y luminosos. "Quise crear tonos más vitales con naranjas, amarillo y turquesas como un impulso o un electroshock, generando nuevas armonías", subraya la diseñadora.

Para la noche, en cambio, la paleta gira en torno a blancos, beiges y crudos. La cazadora de ante se lleva directamente sobre la piel. El punto de lino se lleva sobre un short blanco con sandalias que aportan un aire impertinente al hombre Hermès. "Es hora de ir a tomar algo al final de una cálida tarde de verano... ", cuenta Véronique Nichanian con una sonrisa.
 

Traducido por Ana Ibáñez

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